Música para cuatro resonadores

ALBA FERNANDA TRIANA

Comisionada para el Kronos Quartet, 2016

Cuarteto de cuerdas

Duración: 12 minutos

Estreno: Concierto "Kronos Quartet", Teatro Mayor Julio Mario Santodomingo, Bogotá, Colombia, 2017

Esta composición refleja como la compositora utiliza sus obras para entender y explorar la naturaleza, especialmente sus facetas intangibles; y su interés por comprender cómo y por qué la naturaleza, a través del ser humano, ocasiona una forma de expresión conmovedora y abstracta como la música. Por esto, la pieza parte de una noción física fundamental: todos los cuerpos vibran; presumiendo que las características y comportamientos de esas vibraciones han determinado cómo se ha desarrollado y ha sido compuesta la música en diferentes geografías y periodos históricos.

 

Con el fin de escuchar las resonancias que naturalmente se producen al interior de los instrumentos del cuarteto de cuerdas, incluso sin que nadie los esté tocando, se desarrolló una técnica de ejecución que involucra el uso de dispositivos electrónicos y transductores. En lugar de tocar los instrumentos con los arcos o con las manos, estos son ejecutados con micrófonos; la mayoría del tiempo, sin ni siquiera tocarlos físicamente. De esta manera, las vibraciones intrínsecas de los instrumentos (resonadores) son capturadas, amplificadas para hacerlas perceptibles y utilizadas como principal material sonoro de la obra.

 

Los experimentos realizados para la composición de la pieza revelaron que los instrumentos naturalmente “cantan”. Al ser estimulados, producen tonos que, combinados, evocan escalas o modos ampliamente explorados por diferentes tradiciones culturales. Cuando los instrumentos alcanzan un nivel mayor de excitación, se escuchan texturas más densas, caracterizadas por batidos, multifónicos y coloridos espectrales, similares a las sonoridades que con frecuencia se oyen en la música contemporánea de occidente. Estos dos tipos de respuesta encontrada, melódica y textural, constituyen el material sonoro y dictan la organización de la obra.

 

Aunque todos los instrumentos de cuerda son construidos a partir de principios comunes, cada uno es particular; poseyendo propiedades resonantes únicas, que derivan en una producción de tonos singular. El hecho de que cada instrumento genere tonos particulares, sumado a que su respuesta varía de acuerdo a las condiciones atmosféricas y ambientales, hizo imposible una composición determinada. Los intérpretes improvisan basados en instrucciones y lineamientos muy precisos provistos por la compositora.

 

Alba Triana agradece a:

 

•   Maria Elisa Barona: Asistencia técnica